Agregar a Favoritos Agregar a Favoritos Bandera de México Bienvenidos SKÅL - Internacional México

Notas de Prensa

Vamos disfrutando a través de Internet a "nuestro México" es una delicia.

Es un país único, inimitable, de una riqueza natural y cultural excepcional y desmesurada. Posee cimas coronadas por nieves perpetuas, por encima de los cinco mil metros de altitud, y cavernas cuyo fondo aún no se ha podido precisar. Su capital es la ciudad más poblada del mundo y a no muchos kilómetros hay manglares vírgenes, inmaculados, donde nadie ha puesto nunca el pie. Tiene selvas, valles, desiertos, ríos inmensos y más de once mil kilómetros de playas continentales con olas nacidas en cuatro mares y en los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico, que en algunos mapas casi alcanzan a verse en el Istmo de Tehuantepec. Su superficie continental es casi cuatro veces la de España. Cuenta con 26 lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y con 159 áreas naturales protegidas que ocupan más de 22 millones de hectáreas. Es el cuarto país del mundo en cuanto a biodiversidad. A sus costas arriban tortugas y ballenas. Y por encima de todas estas maravillas se encuentra lo mejor: su gente.

México es el país de habla hispana más poblado del mundo, con más de 103 millones de habitantes. Además del español, en México se hablan otras 60 lenguas, que expresan la presencia y la vida de más de cincuenta grupos indígenas. México posee 57 aeropuertos internacionales y 355.000 kilómetros de carreteras; es un país vertebrado por todos los signos del progreso, pero, aun así, será difícil encontrar un solo rincón donde no concurran gentes o signos reveladores de la importancia indígena, del valor de quienes mejor evocan la riqueza de su milenaria historia.

En México se asentó, hace quizá cuatro mil años, la cultura madre de Mesoamérica: la cultura olmeca. Su legado deslumbra: combina prodigios y misterios. Los olmecas se establecieron sobre todo en Tres Zapotes y San Lorenzo, hoy en el estado de Veracruz, y en La Venta (Tabasco). Creían en fuerzas incognoscibles y todopoderosas que formaban con el hombre y la naturaleza una relación de respeto, equilibrio y agradecimiento. Su forma de vida y su visión del mundo influyeron en las culturas maya, zapoteca, tolteca, mixteca, tehotihuacana y azteca. El rastro cautivador de éstas y otras huellas del pasado mexicano se guarda en 174 zonas arqueológicas abiertas al público y 37.590 sitios arqueológicos registrados. Aparte estaría el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, el museo arqueológico más completo del mundo, con 26 pasillos de exposiciones, un templo maya reconstruido, el famoso calendario azteca, cabezas gigantes olmecas y exquisitos tesoros que reflejan miles de años de evolución del hombre en los territorios de México.

La historia del país añade a los tesoros precolombinos las joyas del arte colonial. Los tres siglos de presencia española dejaron un legado único en infinidad de aspectos y, en especial, en el arte y el carácter de ciudades y pueblos de Puebla, Oaxaca (léase “guajaca”), Michoacán, Aguascalientes, la península de Yucatán y la ciudad de México, el D.F. La ciudad de Oaxaca, capital del estado del mismo nombre, fue la primera ciudad trazada a cordel de América, la primera que conjuga el poder terrenal con el celestial al ras de un zócalo sembrado de laureles, sabinas y castaños de Indias.

Los pueblos mágicos

Oaxaca es deslumbrante, bellísima. Pero no se puede entrar en comparaciones porque son muchos los lugares que guardan cosas “nunca oídas ni soñadas”, como las que cautivaron al primer cronista europeo de las riquezas de México, el español Bernal Díaz del Castillo. Una sola ruta, la de los pueblos mágicos de México, basta para ratificar todas las razones para el asombro. La ruta incluye un pueblo vestido de amarillo –Izamal– y el único lugar del mundo –Tlacotalpan– donde aún se valoran las controversias versadas en décimas espinelas.

Maravilla singular es la cocina: un placer y un arte que combina tradición, imaginación y excelentes materias primas. Además, algo que ya es el mayor de los lujos: el tiempo. Un mole poblano puede exigir más de un día de trabajo en los fogones. Mal encajan estas salsas con la cocina rápida.

La comida principal suele girar en torno al maíz, regalo de los dioses a los hombres, quizá su materia prima original. El maíz se come tierno, maduro, en tortilla, con salsa, seco, salado o dulce. Las tortillas son el plato más conocido. Dobladas por la mitad y con algún relleno forman las empanadas, que, si son de queso, se llaman quesadillas; presionadas por los bordes y untadas con manteca se convierten en picadas o gorditas; fritas, en tostadas; enrolladas, en tacos... Así, hasta el infinito. Y más allá, porque no hay plato sin chiles, el auténtico icono de la cocina mexicana; una guindilla que te eleva a otra galaxia gustativa, temida y deseada: pura vida.

La cocina se exhibe en los mercados y se disfruta en las fiestas. Los mexicanos celebran todas las fiestas. La Navidad, la Pascua, los Santos, la Constitución, el Trabajo, la Independencia, la Virgen... Además, están los Carnavales, el Día de Muertos, la Revolución, el día del Padre y el de la Madre. Cada pueblo, además, tiene sus santos locales y cada barrio su “vela”, su fiesta propia. Y cada familia tiene que celebrar nacimientos, bautizos, comuniones, bodas y entierros, más esa fiesta tan especial de las “quinceañeras”, el paso de niña a mujer.

El país de la música

No hay fiesta sin comida y tampoco sin música. Éste es el país de José Alfredo Jiménez, Luis Miguel, Maná, Agustín Lara; el país del mariachi y la marimba, los corridos y el danzón. La música está en los teatros, claro, pero también en las calles, las plazas, las casas. Forma parte de la vida cotidiana. Está por todos los sitios. No se necesita ir a buscarla: viene, te arropa y te motiva.

El turismo hacia México no ha dejado de crecer en los últimos años. La infraestructura hotelera y de servicios es excelente, propia del lugar que ha alcanzado México entre los primeros destinos turísticos del mundo (el año pasado recibió más de 21 millones de turistas). Muchas ofertas son inigualables. Se puede jugar al golf todo el año, en todo el país. Hay marinas y amarres en los cuatro mares. Los Spas mexicanos gozan de fama universal. Los Hoteles Boutique son –cada uno– una joya. Y es el destino favorito de los viajeros en barco: la mitad de los pasajeros de cruceros del munto encuentra su destino en los puertos de México.

El turista que conoce México tiene razones de sobra para volver. Por ejemplo, la cultura. Por ejemplo, la diversidad. Y sobre todo, la hospitalidad. Hay más de 103 millones de razones para viajar a México. Las mejores razones: su gente.

Una antigua tradición, vinculada al dios Ometéotl sostiene que el paraíso ya ha sido dado a los hombres. Los mexicanos asienten y lo celebran. Merece la pena compartir con ellos su amor a la vida y su conocimiento de un país diverso y maravilloso: México.

Luis Alfonso Rico
Director Vitalicio de Publicacion.
MIEMBRO HONORARIO DEL COMITE NACIONAL
Miembro Vitalicio/Skal International Guadalajara
Asociación Internacional de Profesionales de Turismo
arico@mexicomaravilloso.com
skalnews@hotmail.com
www.mexicomaravilloso.com
© 2008 - SKÅL™ - All Right Reserved - Powered By